La Primera Guerra Civil Romana se inician entre los caudillos Mario y Sila y, luego se dio entre los miembros del primer y segundo triunviratos.

Primera Guerra Civil Romana
Después del fracaso reformista de los hermanos Graco, surgieron los caudillos victoriosos de las conquistas, con ambiciones personales y ansias de poder, que provocaron durante casi un siglo sangrientas guerras civiles. La Primera Guerra Civil Romana enfrentó a Cayo Mario y a Lucio Cornelio Sila.
¿Quién era Cayo Mario?
Cayo Mario, de origen plebeyo, fue elegido siete veces Cónsul, además de ser líder del Partido Popular, utilizó el ejército para su provecho personal, lo cual se debió al darle carácter profesional, convertirlo en permanente y permitir el ingreso de las personas que carecían de bienes recibiendo un salario y otros beneficios a cambio de sus servicios.
Con aquel ejército venció a Yugurta, rey de Numidia, y a los cimbrios y teutones que amenazaban Italia. Estas victorias le permitieron reelegirse constantemente como Cónsul convirtiéndose en un lider muy influyente.
¿Quién era Lucio Cornelio Sila?
Lucio Cornelio Sila, de origen patricio y defensor de los privilegios del sector social al cual pertenecía, formó parte del Partido Senatorial, el cual tenia una posición muy conservadora, cerrada a cualquier tipo de reforma social y política. Fue nombrado Cónsul de Roma.
Enfrentamientos de la Primera Guerra Civil romana
El Senado eligió al cónsul Sila para combatir al rey Mitridates del Ponto (un tenaz enemigo de Roma) y no a Mario pese a que éste tenía un gran prestigio militar debido a sus victorias, en la medida que temía que una victoria le diese mayor poder al ser el responsable de repartir el botín de guerra.
La designación disgustó a Mario, quien pretendió anular el nombramiento. Sin embargo, fue derrotado, logrando huir al África. Cuando Sila combatía en el Asia contra Mitridates, los seguidores del Partido Popular volvieron al poder, con el ya anciano Mario a la cabeza. Al asumir su séptimo consulado, murió de forma sorpresiva.
Sila regresó victorioso y venció al Partido Popular en dos años de sangrientas luchas. Dueño de la todavía República Roma llevó a cabo una política de concentración del poder y persecución de los seguidores de Mario por medio de las proscripciones o lista de enemigos públicos. Por último, se declaró dictador vitalicio (de por vida), con un poder absoluto. Abdicó a todos sus poderes muriendo al año siguiente (78 a.C.), con lo cual provocó un vacío de poder, que sería muy bien aprovechado por el primer triunvirato.
